Aprender a socializarse

A través de la socialización los niños tienen la oportunidad de hacer amistades; relación donde está implícita la comprensión, confianza, intereses comunes y valores compartidos.

Los infantes que gozan de un alto grado de interacción con su madre muestran un mayor nivel de socialización, son más comunicativos, sienten menos adversidad ante los cambios, mayor habilidad para comunicarse, más disposición de prestar ayudar y apoyar a los demás, crea sentido de pertenencia hacia los grupos con los que se relaciona y con los cuales convive.

Tal vez algunos niños influenciados por el comportamiento de sus padres sean más abiertos, les gusta conversar y conocer gente nueva; se integran más fácilmente en el colegio, participan en los juegos, comparten las tareas con sus compañeros, son invitados a los cumpleaños, etc. Para otros sin embargo, le es muy difícil lograr relacionarse con otros niños dentro y fuera de la escuela.
La importancia de motivar a nuestros hijos a relacionarse con otros niños, radica en una sana personalidad. Ya que esto permitirá a los niños aprender a evitar conflictos y a manejarlos cuando inevitablemente ocurran.

Podés identificar que tan desarrollado esta el proceso de socialización en su hijo, a través de ciertos comportamientos.

Características de niños poco sociables:

– Es tímido, presenta un aire de cortedad, con una actitud vacilante y un carácter nervioso no activo (palpitaciones, temblores, enrojecimiento repentino).

– Le produce angustia separarse de sus padres.

– Es muy inseguro y en ocasiones agresivo.

– Con frecuencia desarrolla un comportamiento autoritario como modo de compensar sus propios miedos

– Presenta torpeza o incapacidad para afrontar y resolver las relaciones sociales.

– No se relaciona ni juega con sus compañeros del colegio, ni es invitado a otros eventos extraescolares.

– No se relaciona tampoco fuera de la escuela.

¿Cómo enseñarles a ser sociables?

Es muy importante exponerlos desde muy pequeño al contacto con otros niños, preferiblemente de su edad, hay diversas y divertidas formas de hacerlo, por ejemplo organizar una tarde de piscina o de cine e invita a sus amigos y amigas, celebrarles las fiestas de cumpleaños. Permítile que acuda a las invitaciones que reciba, inscribirlo en grupos deportivos, musicales, recreativos, parroquiales o campamentos de verano.

Además, pedile que presten ayuda y apoyo en las tareas del hogar, sin importar su edad los chiquitos pueden colaborar con tareas sencillas, recogiendo sus juguetes, levantando la mesa, colocando la ropa sucia en su lugar, entre otras actividades.

Cuando los niños/as se equivocan es primordial enseñarles a pedir disculpas a los demás por sus errores y sepan perdonar la falta de los otros, enséñale y exígele que en todo momento dé las gracias y que pida las cosas con un por favor.

Este atento al problema de aislamiento que presenta su hijo, porque un niño incapaz de generar vínculos amistosos en la etapa escolar puede presentar problemas importantes en el futuro.

Escúchalos: Muchas veces nuestros hijos nos hablan de las relaciones con sus compañeros. Esto nos permite saber si tienen o no amigos o si les cuesta trabajo hacerlos.

Ayudale a hablar de sus sentimientos, es el primer paso para poder reconocer los sentimientos de los demás.

Evitá sobreprotegerlo, esta actitud le impide que desarrolle sentimientos de confianza en sí mismo, madurez e independencia.

Sugierale a sus profesores, actividades que promuevan la sociabilización como los trabajos en grupo, y pedile recalcar el éxito que se logra en el trabajo en equipo.

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La socialización en la escuela:

La escuela se presenta, como el más importante contexto social y de aprendizaje, dando lugar a nuevos y desconocidos retos con la ambigüedad de contribuir al crecimiento personal o convertirse en acontecimientos que amenazan a dicho crecimiento.

Es importante que los niños tengan un apego seguro ya que es la base para que muestren competencias en las relaciones con los iguales, sean aceptados por compañeros y tengan amigos. La socialización a estas edades es vital para el buen desarrollo de las personas, todos los niños han de sentirse pertenecientes a un grupo de iguales. El rechazo de sus compañeros puede desarrollar actitudes negativas e inhibirlos en la exploración y podría aparecer llanto, quejas, tristeza, apatía por ir a la escuela, excesivo apego al adulto y otros síntomas que pueden ser debidos a una percepción de soledad asociada al hecho de no tener compañeros con quien jugar.
Los niños que cuentan con un amigo en el colegio pueden estar dispuestos a utilizarlo como apoyo emocional o instrumental. Además el hecho de tener un apoyo en la escuela ayuda a los niños a desarrollar habilidades sociales y les capacita para poder afrontar situaciones adversas que se puedan encontrar. Es importante que los niños se sientan seguros para poder explorar sus alrededores y adaptarse a la vida fuera de sus casas y del regazo de sus padres. Los niños que son excesivamente dependientes podrían sentirse indecisos para explorar su ambiente escolar.

Beneficios

Al enseñar a los niños/as a ser sociables, podrán comunicarse adecuadamente y se hacen entender, les es más fácil resolver los conflictos interpersonales, les ayuda a adaptarse a los cambios, son más seguros de sí mismos.

Conforme tu hijo vaya creciendo será colaborador, aceptara ayuda, tendrá control de sus impulsos, no desarrollará conductas agresivas hacia sí mismo y hacia los demás.

Ser sociable, le permite elegir con criterio a sus amigos, crear amistades más sanas, vencer la timidez, compartir con los demás, trabajar en equipo cuando sea necesario, le ayuda a superar las crisis propias de cada etapa, aprender el valor de la justicia, la equidad, en fin al crecer serán hombres y mujeres más felices.

Fuente: www.educando.edu.dowww.peques.com.mxwww.volveraeducar.com

La boca como modo de exploración

Los primeros meses los bebés lo chupan y lo muerden todo. Nosotros pensamos que lo hacen porque le están saliendo los dientes, pero lo que no sabemos es que cada vez que se llevan algo a la boca están explorando el mundo que les rodea.
En los primeros meses de vida, las sensaciones que obtienen los bebés a través de la boca les proporcionan una información más eficaz que cualquier otro sentido. Más adelante usarán los juguetes para jugar, pero, con esta edad, los utilizan para investigar y explorar. Y, no solo sus juguetes sino cualquier objeto que se encuentran: unas gafas, una silla o su propia mantita.

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Los bebés se empiezan a chupar el dedo en el útero. Al nacer, siguen con el pezón materno y la tetina. Después descubren sus dedos, la mantita o el puño de tela de su pijama… y así van aprendiendo que existen diferentes texturas, formas y sensaciones.
La boca es su principal ventana hacia el mundo exterior durante los primeros meses de vida ya que su lengua está dotada de muchas terminaciones nerviosas. Al meterse los objetos en la boca, los bebés los muerden con las encías, los chupan y les dan vueltas con la lengua. Exploran e investigan cómo es el objeto de todas las maneras posibles a su alcance.
En estos primeros meses, el chupeteo tranquiliza a los bebés y les ayuda a descargar la tensión. Calmarse a sí mismos chupando es su primera muestra de independencia. A los pocos meses ya son capaces de alcanzar los objetos deseados. Debemos andar con mil ojos para que los materiales que lo rodean sean aptos para su insaciable curiosidad bucal. Hay que conseguir que su entorno sea un lugar seguro sin sabotear su afán investigador: debemos eliminar del suelo, de las estanterías bajas y de las mesitas cualquier objeto pequeño que el bebé se pueda tragar. Debemos ofrecerle juguetes de diferentes formas y texturas que se pueda meter en la boca sin peligro para chupar y disfrutar.

A medida que van creciendo, varios factores de su desarrollo intervienen en el proceso: pueden agarrar lo que les interesa y llevárselo a la boca para un examen más minucioso.
Está demostrado que la boca es una fuente de conocimiento del bebé y que el examen oral aumenta su capacidad para reconocer formas visualmente. En varios experimentos se ha dado a chupar diferentes objetos a niños y se ha comprobado que cuando se les muestran imágenes reconocen los objetos que han tenido en la boca.
Alrededor de los seis o nueve meses, la investigación chupóptera les inspira a jugar con su voz. Sienten que pueden cambiar el medio gracias a sus ruidos y gestos, y esa exploración les estimula a hacer ruidos con el juguete dentro de la boca.
Al final del primer año, el bebé empezará a explorar los objetos de forma diferente. Le interesará más apilarlos y zarandearlos que chuparlos. No debes preocuparte, tu hijo estará aprendiendo a obtener información a través de sus otros sentidos.

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Aprender a chupar

A los cuatro meses la boca del bebé empieza a desarrollarse para poder comer alimentos sólidos más adelante. En esta etapa, el acto reflejo que poseemos para evitar asfixias les hace expulsar automáticamente cualquier objeto que toque la parte posterior de la lengua. Aprender a chupar ayuda a que ese reflejo se mueva hacia atrás para que el pequeño pueda aceptar comida de diferentes texturas.
A los seis meses ya se le puede empezar a alimentar con cuchara sin que su lengua la rechace automáticamente.

Como ves, es normal y hasta deseable que tu pequeño chupe las cosas. Pero, claro, no todas. Para evitar posibles percances debes tomar algunas precauciones:

–          Lávale las manos a menudo y lleva en tu bolso toallitas húmedas para limpiarle cuando lo necesite.

–       Deja fuera de su alcance los objetos pequeños que se pueda tragar y los afilados con los que pueda cortarse, así como medicinas, bebidas alcohólicas, colillas, adornos de cristal…

–          Comprueba que sus peluches y muñecos están bien cosidos y carecen de detalles que puedan desprenderse.

–          Lava su mantita, sus peluches y sus juguetes siempre que los veas sucios.

–          Cuando gatee, no le dejes entrar en la cocina ni en el baño. Son los cuartos más peligrosos de la casa.

Cómo evitar que el niño se chupe el dedo?

La acción de chupar el dedo no debe generar preocupación a los padres si no hasta después de los dos primeros años, momento en el que conviene comenzar a corregir el hábito para evitar deformaciones del paladar.

Te damos algunas claves para  que consigas evitar que el niño se chupe el dedo:

–          Intenta detectar en que momento el niño se chupa el dedo, si lo hace cuando tiene hambre, sueño, mientras ve la televisión, cuando se encuentra aburrido, de este modo será más fácil asociar con que tipo de placer o situación relaciona el acto

–          Si notas que el pequeño se chupa el dedo cuando está aburrido o inactivo, intenta entonces mantener sus manos ocupadas, dale algún juguete o actividad para realizar, mientras más tareas recreativas tenga más rápido irá olvidando esa asociación dedo/aburrimiento

–          Nunca utilices los gritos o la violencia para evitar que el pequeño continue con este hábito, ésto solo conseguirá asustarlo y volverlo temeroso, es importante que le expliques que los niños grandes no hacen eso y que además puede ser malo para su dentadura

–          Propónle un juego para que deje de chupar dedo en el que exista un sistema de recompensas cada vez que lo consiga, de este modo se sentirá incentivado a dejar el hábito

–          Si tu niño es mayor de cuatro años ya podrás preguntarle directamente por que le gusta chuparse el dedo. Algunos pequeños tienen este hábito por que se sienten inseguros o temerosos, si es así es importante reforzar su autoestima

–          Con el tiempo, tu trabajo y el inicio de la escolaridad notarás que tu pequeño comenzará a chuparse el dedo solo en la intimidad, quizá para dormirse, o mientras ve televisión. De este modo irá poco a poco abandonando el acto hasta que se convierta en etapa superada

–          Si notas que el paladar del pequeño a comenzado a sufrir debido a este hábito es importante que acudas a un especialista

Fuente: www.serpadres.eseducacion.uncomo.comwww.crecerfeliz.esEx

Carritos vs muñecas

Seguramente algún día hemos encontrado a nuestro hijo varón jugando con una muñeca y nos hemos paralizado sin saber si alentarlo o prohibírselo. Antes de reaccionar, conviene preguntarnos si la elección de juegos típicamente masculinos o femeninos es natural o está determinada por la cultura en la que vivimos.

Las diferencias entre niños y niñas

Hasta los 3 años, las diferencias entre los niños y las niñas son todavía sutiles; pasan por las mismas etapas y les gustan los mismos juguetes. Pero a los 4 años el nivel de testosterona (la hormona masculina) se duplica en los niños. Por eso se vuelven más bruscos y comienzan a practicar juegos más activos. Las niñas prefieren entretenerse de manera tranquila con una o dos amigas y sus cocinitas, y ellos se agrupan para hacer carreras, jugar a policías y ladrones o echar un partido de fútbol.

Ellas aprenden antes a participar en juegos de cooperación; ellos tienden más a la competición.

Sin embargo, muchos de sus juegos favoritos son “unisex”: los triciclos, los patines, los puzzles o los libros de cuentos. Y también los balones y los principales objetos del juego simbólico: los muñecos. A los 4 años, tanto los niños como las niñas se ven atraídos por los muñecos de apariencia humana; con ellos imitan a mamá y a papá (por eso juegan a bañarlos, vestirlos, abrazarlos, regañarlos…), ensayan distintos roles, descubren las profesiones y las tareas de casa y aprenden a ponerse en el lugar de los otros. En algunas ocasiones expresan mejor sus emociones, vivencias y sentimientos a través de sus muñecos que hablando con sus padres. Por eso es bueno fomentar y observar estos juegos.

¿Naturaleza o cultura?

Los estudios sobre el juego infantil no se ponen de acuerdo acerca de esta pregunta. Es indudable que existen ciertas características que diferencian el juego de los varones del de las mujeres. ¿Pero nacemos con ellas o se van formando a través de la educación que recibimos?

Podríamos decir que hay algunas particularidades naturales de cada sexo como, por ejemplo, el más temprano desarrollo motriz entre los niños y del habla entre las niñas. De todos modos, esto no determina sus elecciones en torno a los juegos.

La razón principal por la que las mujeres juegan a algunos juegos y los varones a otros es social. Desde pequeños se van formando en el rol que su familia y la sociedad en la que viven suponen que deben desempeñar. Por eso algunos padres les prohíben a sus hijos entretenerse con juegos que supuestamente están destinados al sexo contrario.

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¿Hay que tratarles igual?

Aceptar el carácter y la personalidad de los hijos es fundamental para su desarrollo. Si los padres critican su forma de jugar o de relacionarse, coartan sus iniciativas. Sin embargo, sí es bueno estimular comportamientos asociados al sexo contrario, y que no lo son: enseñar a los niños a ser más sensibles y a las niñas a ser más decididas.

Es verdad que los niños y las niñas son diferentes en algunos aspectos. Y también que los padres y madres los tratan de forma distinta dependiendo de su propio sexo: los padres juegan y actúan de un modo más físico y las madres prodigan más las caricias y el lenguaje. La clave está en hacer entender a los hijos que todos somos diferentes y que cualquier persona puede hacer bien cualquier actividad. Valorar la diferencia sin rechazar a los que son distintos es la mejor receta para que tu hijo o tu hija aprendan a quererse y a desarrollar sus capacidades.

Al niño:
Dale a diario oportunidades para jugar al aire libre, alborotar, hacer “el bruto”… Necesita desfogar su energía. Pero alterna estos momentos de acción intensa con otros más tranquilos: siéntate con él a hacer un puzzle, dibujar, construir un castillo, leer, hacer manualidades… Potencia también su lado sensible: si quiere jugar a las muñecas o a las cocinitas, anímale a hacerlo.

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A la niña:
Déjala jugar a las mamás sin prejuicios pero procura que practique también juegos físicos. Anímala a correr, moverse, divertirse al aire libre, encaramarse a los columpios… Cuando la lleves al parque, vístela con ropa cómoda (aunque a ella le encanten los vestidos rosas de volantes) y no la regañes si se ensucia. Así incrementarás su autoestima, independencia y capacidad de decisión.

Si asumimos que los juegos son ensayos de roles, tenemos que pensar que condicionan a los niños en sus actitudes futuras. De allí la importancia de evitar que, cuando crezcan, varones y mujeres asuman actitudes sexistas. Para ello debemos ofrecer a niños y niñas los mismos juguetes y permitir que sean ellos los que elijan a qué quieren jugar. Por otro lado, no reírnos nunca de un niño que escoge juguetes tradicionalmente femeninos o de una niña que elige aquellos considerados masculinos. Al proponer juegos de imitación de roles, tenemos que evitar aquellos que induzcan a establecer estereotipos sexuales. Por último, alentemos a las niñas a practicar juegos activos y a los niños a jugar con juguetes típicamente femeninos.

Fuente: www.crecerfeliz.eswww.tudiscoverykids.com

Crecer con valores…

Nos preguntamos muchas veces por qué es importante y necesario que eduquemos a nuestros hijos a través de los valores. Educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a algunas conductas y comportamientos les ayudará a convivir de mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren. 

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Con la ayuda de sus padres, educadores y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

Pero, ¿cómo educar a los hijos en valores? Los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué creen que el niño va a aprender? La responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de los valores a sus hijos es crucial.

Algunas valores y cómo aprenderlas:

Amabilidad: Ser amable significa ser digno de ser amado, ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable, incluso gracioso y risueño. También es ser atento, brindar atención y respeto sobre todo a los menos aptos, desvalidos, y necesitados.
El juego de roles, en el que es posible modelar las más diversas situaciones en las que esté implícito el ser amable y cortés, es una de las vías más importantes para que los niños interioricen este valor. Pero no hay nada más efectivo que el ejemplo del adulto para enseñar las normas de la amabilidad; por eso los padres deben ser modelos a imitar de estas cualidades.
El niño puede aprender a ser amable cuidando de su cuerpo y de su imagen (lavándose las manos antes de comer, cepillando los dientes después de cada comida, alimentándose bien, etc.) y considerando a los demás (saludando a las personas conocidas, demostrando afecto a los compañeros de la escuela y a los amigos, llevando algún regalo a la profesora, compartiendo su material escolar, jugando sin peleas con sus compañeros, dando de comer a su mascota, agradeciendo a su madre por la deliciosa comida, acompañando a sus padres a la compra, ofreciendo ayuda cuando alguien la necesita).

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Obediencia: La obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas. La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos. La obediencia no se determina por el afecto que puedas tener hacia la persona que autoriza, manda o pide, se concentra en realizar la tarea o cumplir el encargo que se te encomienda, sin pedir nada a cambio.

El niño puede aprender a ser obediente:
Sabiendo qué es lo que sus padres o profesores quieren
– Conociendo la satisfacción que su obediencia producirá
– Sabiendo el por qué y el valor de cada orden
– Teniendo claras sus obligaciones y deberes
– Con una enseñanza sistemática de todas sus actividades
– Teniendo reglas en casa y en la escuela
– Cuando siente la aprobación de sus padres cuando es obediente
– Con las experiencias de sus padres
– Cuando siente que con la desobediencia no consigue lo que quiere

Tolerancia: Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras. Ser tolerante es ser condescendiente y permisivo con alguien a causa de las circunstancias que medien, es no impedir que haga lo que éste desee, es aceptar y admitir la diferencia o la diversidad.
La tolerancia juega un papel muy importante en las relaciones de los niños con sus iguales y con su familia. Es importante que ellos escuchen las ideas y las opiniones de sus amiguitos, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, y que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego, en alguna actividad o en un aula. La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.

El niño puede aprender a ser tolerante:
– Cuando sus padres también lo sean
– A través de cuentos e historias
– Por las actividades que desarrolla
– A través de los juegos
– En la convivencia con los demás niños
– Aprendiendo a respetar las diferencias
– Conociendo diferentes culturas
– A través de los viajes en familia
– Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz
– Compartiendo, sin pelear
– Aprendiendo a no burlarse de los demás

Honestidad: La honestidad es uno de los valores mas importantes en la formación de la personalidad y el carácter de los niños. Es la base de sus relaciones con los demás. Una persona honesta atrae la confianza y el respeto de los demás. ¿Qué podemos hacer para conseguir que nuestros hijos sean honestos con nosotros, con demás familiares y amigos?
La honestidad atrae honestidad. Así que lo primero que deben hacer los padres y educadores es predicar este valor con el ejemplo. Es hacer lo que se puede y no lo que no se puede, por ejemplo. Es hacer lo que se dice y no decir y prometer para luego no cumplir.
– Formar nociones, conocimientos, habilidades, sentimientos y emociones, vivencias y experiencias que los lleven a ser honestos.
– Enseñar a los niños a que sean honestos consigo mismos. Llevarles a conocer sus limitaciones, sus virtudes y defectos, y su conducta.
– Hacer conocer a los niños que un comportamiento honesto genera buenos amigos y un reconocimiento moral positivo en los demás.
– Ser honesto es esforzarse por hacer algo útil en beneficio de los demás, sin esperar nada a cambio.
– Ser honesto es respetar a los demás, es no apropiarse de lo ajeno, es ser sincero en la relación con el otro, es no mentir y siempre decir la verdad, por más dura que sea.
– En la escuela, los profesores pueden invitar a los niños a hacer dibujos o a pintarlos y colorearlos en que se destaque la ayuda a otras personas.
– Los niños pueden interiorizar ejemplos de honestidad a través de la conversación, la observación y del juego con sus padres, hermanos y educadores.
– Por cada conducta honesta que desarrollen los niños, habría que saber premiarlas a su tiempo. El premio puede reforzar esta conducta en los niños.
– Hablar a los niños sobre las consecuencias de la deshonestidad. Una persona deshonesta puede sufrir de soledad, de ansiedad, de ser tachado de mentiroso, de no tener amigos ni la confianza de los demás.

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Enseñar valores a través de lo cuentos:

Los cuentos son un instrumento magnífico para el aprendizaje de valores, pues los niños se involucran fácilmente con los personajes de las historias, entienden su vocabulario, tienen problemas comunes y pueden aprender a resolverlos como hace el protagonista de ese relato que le lees cada noche.

Estos son algunos de los valores más importantes que querrás enseñar a tus hijos y los cuentos con los que puedes lograrlo.
Tolerancia: El patito feo representa muchos de los prejuicios que la gente tiene contra los que son diferentes y, al tratarse de un relato tierno, fomenta la sensibilidad. El ejemplo de Dumbo y cómo se gana el respeto de todos con trabajo y esfuerzo también puede servir.
Colaboración: Las frecuentes peleas de los niños cuando tienen que trabajar en grupo hace más que necesario enseñarles a ayudarse. Hansel y Gretel lograron derrotar a la bruja trabajando juntos y en El Mago de Oz sus protagonistas han de ayudarse para lograr lo que desean.
Esfuerzo: Es el valor más difícil de interiorizar para los pequeños, que suelen preferir actividades y recompensas a corto plazo. El cuento de Los tres cerditos o la fábula de La cigarra y la hormiga les mostrarán lo que se puede conseguir siendo trabajador.
Sinceridad: Hasta los seis u ocho años un niño no es capaz de distinguir claramente la verdad de la mentira y usarla en beneficio propio. Pinocho y el protagonista de Pedro y el lobo sufrieron continuas desgracias por culpa de las mentiras que contaban. Con Pinocho también aprenderá el perdón, la responsabilidad o la importancia de obedecer a la voz de la conciencia.
Prudencia: Templanza, cautela, moderación es lo que enseñan Juan sin miedo y Pulgarcito, que solos son capaces de vencer sus miedos y de engañar a un gigante.
Amor: Aunque los niños sienten un amor incondicional por sus padres y familiares, los dos cuentos infantiles románticos por excelencia, El soldadito de plomo La Bella y la Bestia, le enseñarán que también se puede amar sin medidas a alguien que no es de tu familia.

Algunos juegos para aprender valores:

El espejo: Hay que imitar las acciones, las caras y los movimientos de un compañero y preguntarle qué ve. Después se cambian los roles.
Objetivo: Percibir la imagen que damos a los demás. Conocer el esquema y la imagen corporales interna y externa.

El lazarillo: Separarse en grupos de al menos dos personas cada uno. Se vendan los ojos de uno de los participantes y el otro tiene que llevarlo sin decirle nada. El chico con los ojos vendados puede darle la mano a su lazarillo, o sólo ponerla sobre su hombro, y dejarse guiar hacia un lugar, como una silla donde se depositaron papelitos u otros materiales. Luego hay que volver con los papelitos hasta el lugar desde donde se partió. Después se cambian los roles. El equipo que lo hace más rápido gana.
Objetivo: Favorecer la integración y la confianza en el otro. Conocer y generar empatía con los no videntes para que comprendan a las personas con capacidades diferentes.

Fuentes: www.guiainfantil.comwww.materna.com.arwww.guiadelnino.com

Disfrutar el verano sí, pero protegiéndose y teniendo buena alimentación…

El verano es un lindo período para disfrutar el sol y el aire libre pero hay que ser cuidadoso con la salud de los niños ya que tienen una piel muy sensible. En ese artículo te damos algunos consejos y precauciones para aprovechar el verano sin perjudicar la salud.

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La exposición al sol es una excelente fuente de vitamina D, que favorece la absorción del calcio y mejora la salud ósea de los niños. Una exposición de 15 minutos diarios es suficiente para producir la vitamina D que el organismo necesita. Pero más allá de las bondades del buen tiempo, debemos tener en cuenta que el sol emite diversas radiaciones solares, algunas de las cuales pueden ser muy perjudiciales para nuestros hijos, ocasionando quemaduras solares (enrojecimiento o ampollas), golpes de calor, deshidratación (por pérdida de agua y minerales) y a largo plazo envejecimiento cutáneo prematuro (manchas y arrugas) o mayor riesgo de cáncer de piel en la adultez.

Precauciones:

  • No exponer a los niños menores de 1 año al sol de forma directa.
  • Evitar en lo posible las horas de más calor y cuando la acción del sol es más intensa entre las 10hs y 16 hs.
  • Tratar de que los niños jueguen en la sombra. Utilizar sombrillas u ofrecer actividades debajo de los árboles o aleros.
  • Recordar que aunque el día esté nublado las radiaciones solares también llegan.
  • Elegir ropa de algodón de colores claros, cómoda y holgada. Sin olvidar gorros y calzado adecuado.
  • No colocar protector solar a bebés menores de 6 meses, ya que pueden provocar irritaciones en su piel.
  • A los mayores de 6 meses podemos aplicar en casa antes de salir una crema con factor de protección elevado en la cara y otra de menor factor, aunque también elevado, para el cuerpo (32 o más), resistente al agua y apto para niños, ya que para que sea efectivo el protector, este debe aplicarse media hora antes de la exposición y renovarse al menos cada 2 horas. Un buen protector para los labios también es recomendable.
  • Aplicar correctamente la crema solar. La aplicación debe ser de forma pareja para no dejar ninguna parte del cuerpo sin cubrir, no olvidar orejas, párpados, manos, cuello y pies.
  • Al finalizar el día luego de un buen baño de agua templada se recomienda la aplicación de crema hidratante con vitamina A. Estas son refrescantes y ayudan a recuperar la textura de la piel.
  • Los niños mayores también pueden usar anteojos.

Es importante aclarar que aunque los niños estén bien protegidos se deben evitar las exposiciones muy largas al sol.

Actividades:

En esta época del año muchos padres aprovechan para viajar con sus hijos y pasar unas semanas fuera de la rutina, pero si ambos trabajan resultará imposible compartir todo el verano junto a los chicos. En este momento todos los padres se preguntan cómo mantener a los niños entretenidos en verano, te damos algunas buenas alternativas para que descubras qué hacer para que no se aburran durante las largas vacaciones.

El tiempo fuera es maravilloso y se presta para hacer muchas actividades al aire libre. Además durante el verano muchas empresas modifican sus horarios laborales y los empleados pueden salir antes, lo que ayuda a que se pueda compartir más tiempo con los niños. Por eso una gran opción es realizar paseos especiales con actividades que les puedan resultar interesantes a los chicos. Por ejemplo:

  • Hacer una ruta de bicicleta por la ciudad, o por un parque destacad
  • Planear una visita a los museos infantiles de tu ciudad
  • Planear una visita a un planetario o un zoológico
  • Preparar una ruta para patinar todos juntos

Las actividades anteriores son buenas alternativas para salir de casa, pero está claro que no siempre tenemos la energía para hacerlo, en esos momentos la creatividad es nuestro mejor aliado. En casa podemos proponer algunas soluciones sencillas para mantener a los niños entretenidos:

  • Las noches temáticas son una opción más que genial para divertirse sin salir de casa. Puedes proponer un día a la semana y crear una noche de juegos de mesa, noche de películas, noche de hacer postres juntos, noche de videojuegos, etc.
  • Los niños adoran las historias, ¿qué tal escribir juntos un cuento? ésta es una forma genial de darle un toque divertido al día.
  • Y si quieres un momento realmente diferente organiza una pijamada, puedes invitar a algunos amigos de los niños y permitirles que pasen un momento único.

El calor es igual a la playa, un plan maravilloso para mantener a los chicos entretenidos. Si tu ciudad cuenta con playa no tendrás mayor problema, aunque siempre puedes trasladarte a otra ciudad y realizar paseos un poco más largos.
Las piscinas públicas son también una fantástica alternativa, en especial si en tu ciudad no hay playa, allí los chicos pasarán momentos de diversión garantizados.

Cuando quieras darle a los niños un rato divertido pero no dispones de mucho tiempo, nada mejor que llevarlos a un parque infantil o salir con ellos a practicar algún deporte. Pasarán un rato divertido y quemarán mucha energía. Con respecto a la actividad deportiva, se aconsejan para las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde, evitando las horas centrales del día y no forzar la capacidad física de nuestros hijos caminando o realizando ejercicio más tiempo del que su forma física les permite, evitemos fatigarlos excesivamente y realizar paradas o intervalos para reponer fuerzas.
Y para los días en los que hay más tiempo, como los fines de semana, los parques de atracciones y de agua son, sin duda, la mejor alternativa para pasar un día diferente lleno de adrenalina y diversión.

Descubrí más actividades en: superdotados.about.comwww.serpadres.es

Alimentación:

Durante el verano, el calor produce cambios en el apetito de los niños. A la mayoría les apetece más beber que comer, por eso, el cuidado de la alimentación de nuestros hijos en las épocas de más calor del año es algo que nosotros, los padres, no debemos olvidar. La alimentación es tan importante como el sueño y las actividades deportivas para que los niños gocen de una buena salud.

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Alimentos refrescantes para los niños:

Frutas de temporada. Partidas en trozos, en macedonias regadas con zumo o bañadas en leche fresca o yogur, resultan muy apetecibles para el paladar de los niños en verano. Son dulces para ellos y puedes estar tranquila porque contienen una gran cantidad de vitaminas y minerales, que son muy necesarias para su desarrollo.

Verduras de la estación. En cremas frías o templadas acompañadas de queso, en gazpachos y salmorejos con una cucharadita de mayonesa para espesar y mejorar su sabor, las verduras de temporada son un primer plato completo y nutritivo tanto para las comidas como para las cenas de tus hijos. Otra alternativa que también les agradará son los pistos de verduras con tomate, los pimientos fritos que combinan bien con huevos y arroz, las berenjenas y los pimientos rojos rellenos.

Helados y sorbetes. Caseros y llenos de nutrientes. Las combinaciones de frutas, leche y yogures para los helados y las de frutas y zumos para los sorbetes resultan altamente atractivas para los niños y muy nutritivas. Hacerlos en casa es facilísimo. Sólo necesitas una batidora, un molde y al congelador.

Zumos y batidos. Listos en un momento, dulces y apetecibles. Se preparan en un abrir y cerrar de ojos, y deben consumirse al momento para que no pierdan su contenido en vitaminas y minerales. Tienen la ventaja de aprovechar todos los beneficios de las frutas crudas. Si previamente has dejado los ingredientes en la nevera, estarán frescos a la hora de consumirlos y tus hijos querrán repetir. Son bajos en calorías y están llenos de nutrientes que ayudan a tus hijos a crecer.

Ahora tus hijos y vos están listos para recibir el verano!

Fuentes: www.swissmedicalcenter.com.areducacion.uncomo.comwww.guiainfantil.com

Juegos tradicionales vs juegos tecnológicos

Llama mucho la atención ver como la tecnología ha entrado en nuestras vidas y cómo tristemente está cambiando nuestras tradiciones. En éste caso se presenta el tema de los juegos, sobre cómo han ido irrumpiendo incluso en la vida de los niños más pequeños. Ya no nos sorprende ver a un bebé jugando con el celular de su papá. Los niños a edades más tempranas están demandando juguetes tecnológicos; como es el caso de los videojuegos? Dónde quedaron los trompos, las canicas o las escondidas?

Las formas de jugar están cambiando y se está transformando la educación de los niños con la innovación de éstos juguetes electrónicos.

La principal diferencia entre ambas clases de juegos  es el tipo de actividad que requieren de la persona, de manera que, con cada tipo de juguete estamos estimulando y favoreciendo aprendizajes diferentes. Las consolas, videojuegos, ordenadores infantiles, televisión, etc., en sí, no hay niño que no los conozca y la mayoría los utiliza en un momento de ocio, y hasta los llegan a convertir en sus juguetes favoritos. Jugar de esa forma no implica desechar lo tradicional como los trompos, las cuerdas; porque cada actividad complementa a la otra y aporta ciertos beneficios. Los mismos pedagogos aseguran que la era virtual ayuda al desarrollo de la parte motora fina, es decir, los dedos, la vista y el cerebro, pero deja de lado la socialización, lo que hace a la persona que los juega más individualista y pasiva, pero no existe mayor aporte.

Juegos tecnologicos vs juegos tradicionales


Diferencias entre los diferentes tipos de juguetes:

En el caso de un videojuego, el niño debe escoger de entre una serie de respuestas y acciones preestablecidas, cerradas. La imaginación del niño es estimulada, sí, pero su creatividad se reduce al descubrimiento de las relaciones causales que existen entre las posibilidades que ofrece el juego.

Por el contrario, el juguete tradicional, una muñeca de peluche, una caja de plastilinas, ofrece más preguntas que respuestas. La imaginación y la creatividad del niño tienen que completar todas las soluciones que no ofrece el juguete: ¿dónde vivirá la muñeca?, ¿cómo se llamará?, ¿le gustarán los espaguettis?, ¿se llevará bien con el osito?…

Los beneficios de los juegos tecnológicos:

Algunos estudios han demostrado que, por ejemplo, los videojuegos estimulan la coordinación psicomotora del niño, sus estrategias para la resolución de problemas bajo determinadas condiciones, la capacidad para perseverar en una tarea… 
Además, le aportan algunas experiencias que no pueden vivir a través de los juegos tradicionales, incluso existen juegos específicos para tratar algunas discapacidades o problemas de aprendizaje….

El juego como proceso de socialización:

Mediante el juego el niño ensaya y practica muchas de las actividades a las que se enfrentará en la vida adulta. Por eso, a partir de los cuatro años gran parte de la actividad lúdica del niño se invierte en la imitación de modelos. Y normalmente estos modelos son tomados de los adultos que rodean al niño.

Luego jugar con juguetes electrónicos que requieran el manejo de joysticks, ratones, botones y teclas, pantallas o interfaces… asegurará la posterior adaptación del niño al mundo tecnológico en el cual vivimos.

El problema es el de la insensibilización. Igual que el niño adopta modelos de conducta mediante el juego, adquiere también valores y actitudes. Y en muchos de estos juegos, por muy virtuales que sean, se normaliza la violencia como medio para resolver conflictos, o se justifican conductas discriminatorias.

Los riesgos de los juegos tecnológicos:

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Varias cosas suceden si los niños están pegados a las pantallas mucho tiempo:

  • No interactúan con la familia, o lo hacen mucho menos.
  • No conocen a otras personas, otros niños y mayores
  • No hablan.
  • No se mueven del asiento, y como sabemos el sedentarismo es enemigo de la salud.
  • La vista se cansa al estar centrada continuamente en mirar tan de cerca. Lo habitual es que el ojo vaya alternando la visión de cerca y lejos. Sobre los cambios de color y brillo de la pantalla hay opiniones diversas en cuanto al efecto sobre la vista; en cualquier caso, se desaconseja el abuso y alternar los videojuegos con otras actividades.
  • No aprenden juegos nuevos (o como mucho conocen videojuegos nuevos, pero suelen “engancharse” al mismo juego). Entonces la imaginación vuele menos.
  • No aprenden sobre el medio a través del contacto directo, a través de experiencias reales, mucho más ricas que si son a través de las pantallas.

Los videojuegos pueden ser un recurso para entretenerse y aprender distintas habilidades y conceptos, siempre que se usen de una manera adecuada y sepamos escoger los juegos idóneos para su edad e intereses. Mantener a los hijos lejos de las pantallas no sólo resultará un tarea infructuosa en cuestión de tiempo, sino que puede ser contraproducente y limitaríamos un espacio cultural emergente en el que van a desenvolverse durante toda su vida, del mismo modo que lo hacemos ya nosotros. La clave para que los vídeojuegos no acaparen a nuestros hijos está en controlar el juego, el tiempo y la compañía.

Unos sencillos consejos para que jugar con las máquinas sea una actividad placentera y beneficiosa:

  • Fijar un horario para el uso de los videojuegos.
  • Ofrecer alternativas a las maquinitas. Aunque jugar puede ser muy educativo, hay que compaginarlo con otras actividades diferentes, juegos al aire libre, juegos tradicionales, lecturas…
  • Evitar que jueguen solos. Afortunadamente cada vez hay más oferta de máquinas para jugar en compañía. Pero si son juegos individuales los padres pueden estar junto a ellos para ver cómo se desenvuelven, comentar las jugadas, pedirles si comparten el juego…
  • Jugar con la familia, con los amigos y en un lugar común de la casa (no encerrado solo en la habitación) sería lo mejor para evitar el aislamiento al que conducen en ocasiones los videojuegos.
  • Explotar los juegos que invitan al movimiento. Las empresas han empezado a lanzar videojuegos y plataformas que fomentan el ejercicio, para luchar contra el sedentarismo y jugar en familia, para evitar problemas como la obesidad y el sedentarismo de los jugadores.
  • Los padres deben ponerse al día en lo relativo a los videojuegos, saber de qué hablan sus hijos, probar los juegos para descubrir los contenidos más apropiados y los gustos e intereses de sus hijos.
  • Para comprar el videojuego adecuado conviene saber qué significan los símbolos que aparecen en las carátulas para clasificarlos y escoger así el adecuado a la edad de los niños.
  • Procurar variedad para que no todos los juegos sean del mismo tipo, estructura, contenidos, formato…

Con estos sencillos consejos lograremos que los videojuegos sean un recurso educativo y divertido sin convertirse en un elemento de riesgo que afecte a la salud visual de nuestros hijos, a su masa corporal o a su comportamiento ni a sus relaciones sociales.

Fuentes: www.bebesymas.comferiadelainformacion.blogspot.com.armujer.terra.es

La música comienza donde acaba el lenguaje…

Niños y musica

La música está siendo introducida en la educación de los niños en edades preescolares debido a la importancia que representa en su desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, del habla y motriz. La música es un elemento fundamental en esta primera etapa del sistema educativo. El niño empieza a expresarse de otra manera y es capaz de integrarse activamente en la sociedad, porque la música le ayuda a lograr autonomía en sus actividades habituales, asumir el cuidado de sí mismo y del entorno, y ampliar su mundo de relaciones.

Los beneficios de la música para los bebes

Todas las experiencias del bebé, como ver la sonrisa de su madre o escuchar una charla entre sus padres, fortalece y forja la unión entre grupos de células que inducen a la positividad. Aquellas partes del cerebro que no son usadas, tienden a atrofiarse. Por esta razón, las primeras experiencias de un niño pueden ayudar a determinar cómo será cuando crezca. Algunos investigadores creen que el aprendizaje con música podría ser una de las experiencias que actúan de manera favorable para que estas conexiones del cerebro se realicen.

La mejor música para un bebé es el sonido que emite su mamá, pues es el que ha estado escuchando durante nueve meses, los del embarazo. Dado que la música es vibración, debemos procurar, por ejemplo:

• Si el bebé está nervioso, se debe procurar poner música tranquila.
• Si está sereno, además de la música tranquila, puede escuchar música vigorosa, animada.

La madre ha de estar atenta a que tipo de música resulta más agradable al bebé.

• Cuando los niños van a la guardería, cantan con otros niños. En este sentido, es bueno buscar y cantar canciones que puedan compartir, no sólo fuera de casa sino con la familia. Por ejemplo, son ideales las canciones rítmicas que repiten estribillos y que se pueden acompañar de gesticulación.
• Durante el embarazo, es bueno que la mamá hable y cante mucho a su futuro hijo, además de buscar momentos que madre e hijo puedan compartir, como escuchar música, pasear, contemplar un paisaje, etc.
Es importante vigilar el volumen de la música: hay que procurar que el volumen esté bajo al principio y subirlo poco a poco. Lo mismo ocurre cuando apagamos; debemos hacerlo con suavidad y sin brusquedades, para evitar un desequilibrio ambiental.

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Los beneficios de la música para los niños

La música tiene el don de acercar a las personas. El niño que vive en contacto con la música aprende a convivir de mejor manera con otros niños, estableciendo una comunicación más armoniosa. A esta edad la música les encanta. Les da seguridad emocional, confianza, porque se sienten comprendidos al compartir canciones, e inmersos en un clima de ayuda, colaboración y respeto mutuo.

La etapa de la alfabetización del niño se ve más estimulada con la música. A través de las canciones infantiles, en las que las sílabas son rimadas y repetitivas, y acompañadas de gestos que se hacen al cantar, el niño mejora su forma de hablar y de entender el significado de cada palabra. Y así, se alfabetizará de una forma más rápida.

La música también es beneficiosa para el niño cuanto al poder de concentración, además de mejorar su capacidad de aprendizaje en matemáticas. La música es pura matemática. Además, facilita a los niños el aprendizaje de otros idiomaspotenciando su memoria.

Con la música, la expresión corporal del niño se ve más estimulada. Utilizan nuevos recursos al adaptar su movimiento corporal a los ritmos de diferentes obras, contribuyendo de esta forma a la potenciación del control rítmico de su cuerpo. A través de la música, el niño puede mejorar su coordinación y combinar una serie de conductas.


La música juega un papel muy importante en el establecimiento de rutinas. Cantarle la misma canción todas las noches a la hora de irse a dormir se convierte en parte de la transición entre estar despierto y dormir.
Cuando los niños se inventan palabras para adaptarlas a música conocida desarrollan su creatividad y gusto por el lenguaje y sonidos musicales. Mientras se expresan, los niños pueden desahogar su enojo, demostrar alegría y otros estados de ánimos. También los padres, al compartir la música con sus hijos, les ayudan a tranquilizarseDe esta manera tienen la oportunidad de conectarse con sus sentimientos. Comparten momentos de felicidad y alegría.

Lo especial de la música es que nos permite aprender sobre el mundo que nos rodea. Gracias a ella se obtiene:

•        Palabras, bases para construir el lenguaje y la capacidad de leer y escribir.
•        La repetición, reforzando el aprendizaje.
•        Los patrones para ayudar a anticipar lo que sigue.
•        Un compás rítmico que ayuda a tener una mejor coordinación.
•        Melodías que llaman la atención y nuestro agrado.

La música colabora con las habilidades para el desarrollo. Con la música se puede:

•        Generar coordinación permitiendo a los niños seguir un compás y usar sus mentes, voces y cuerpos en conjunto.
•        Ayudar a los niños mayores a compartir, hacer amigos, y sentirse cómodos en grupo.
•        Fomentar el desarrollo del lenguaje por medio de historias, rimas y ritmos.
•        Despertar la creatividad permitiendo a los niños llenar los vacíos de las palabras, descubrir sonidos o inventar canciones.
•        Construir relaciones, comunicar sentimientos, dar comodidad y consuelo.
•        Desarrollar la motricidad fina y gruesa a través de juegos con los dedos, el baile o la interpretación de instrumentos.
•        Desarrollar la individualidad permitiendo a los niños descubrir sus propios sonidos y estilos de música.

Fuentes: www.guiainfantil.comwww.mibebeyyo.comwww.depadresahijos.org

Juegos y Educación

Desde siempre, los niños han tenido la necesidad de una actividad, de moverse, curiosear, de manipular y experimentar objetos, de crear, de relacionarse, e intercambiar acciones, vivencias y sentimientos.
El juego, además de ser una actividad, ayuda al niño a desarrollar todas sus funciones psíquicas, físicas y sociales. Los niños desarrollan las múltiples facetas de su personalidad: aprenden a relacionarse con el entorno, desarrollan sus aspectos más creativos y perfeccionan sus múltiples habilidades ayudándoles a canalizar tanto su energía vital física, como la mental y la emocional.

Todo esto es de gran ayuda en su desarrollo integral como personas completas, facilitándoles también su integración en el entorno social en el que se mueven. Es por todo ello por lo que es imprescindible buscar el juguete adecuado a cada edad y momento, y ser muy conscientes del papel que tendrá en el desarrollo del niño.

Cuál es el juego más adecuado para tus hijos?

Primer ciclo de Educación Infantil:
En este primer ciclo, el juego es en gran medida espontáneo para el niño, aunque cuidadosamente planificado desde un proyecto curricular, incluyendo objetivos tan importantes como el desarrollo de la capacidad de control del cuerpo, de las habilidades perceptivas y motoras, de manipulación, la utilización de formas de comunicación y representación para expresarse, etc. Antes del año los bebés están en pleno descubrimiento de su cuerpo y del otro por medio de los sentidos. Está en el momento de descubrir distintas texturas, formas, colores y sonidos. Las luces, los sonidos y las texturas le aportarán diversión y le estimularán notablemente.

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Entre los 2 y los 3 años aparece el juego simbólico, de representación de un objeto por otros, directamente relacionado con las tres áreas de conocimiento establecidas por el sistema educativo. Entrenar el movimiento y practicar el lenguaje será vital para su desarrollo motor (saltos, bailes, andar tras un juguete) y cognitivo. Les encantan los juegos sensorio-motores, sobre todo si llevan ruedas, mandos, voces o artilugios que él pueda manipular.

Segundo ciclo de Educación Infantil:
Entre los 3 y los 4 años aparece la diferenciación de sexos en cuanto a juegos. En este estadio, el papel del educador es fundamental en cuanto a la reducción de estereotipos y la educación para la igualdad de oportunidades de ambos sexos.
Entre los 4 y 5 años cobra una especial importancia el juego simbólico y el juguete, ya que los niños y las niñas crean y recrean increíbles situaciones en función de su imaginación. Con este juego, disfrutan de la fantasía, a la vez que aprenden a conocerse y a explicar la realidad. Pueden cuidar ellos solos imaginando que cuidan de su muñeca o que su coche participa en una carrera. A esta edad mejora mucho el sentido del equilibrio y también la sociabilidad.
Entre los 5 y los 6 años, el juego con otros niños es lo más significativo. Aparecen los juegos reglados, juegos que son el motor de la socialización, juegos con normas y reglas que respetar, que les une y les hace diferentes a los otros.

Fuentes: www.guiainfantil.com; www.auladelpedagogo.com

La importancia del contacto madre-hijo

El contacto de la madre con su hijo apenas nace es fundamental para un buen desarrollo del bebé; y de la mujer como madre también. Este vínculo será la base sobre la cual se desarrollarán las relaciones que establecerá el niño con las demás personas a lo largo de vida.

La relación madre-hijo comienza desde la gestación. Desde el momento en que la mujer se entera de que está embarazada cambia su percepción de ella misma, ya no se ve como una sólo persona pues dentro hay un nuevo ser que se está formando. En este paso, el intercambio tan fundamental entre la madre y su hijo es por medio de los movimientos del feto y las emocionantes pataditas; por su parte la madre le da pequeñas palmaditas al vientre, le habla a su hijo, le canta, piensa en él, se imagina como será y con quien tendrá parecido. Todas estas conductas, muchas inconscientes, son comunicativas y hacen que ambos se vayan conociendo.

Una vez que el bebé nace, el contacto corporal, el intercambio de miradas y sonrisas entre la madre y el bebé y todas las expresiones de afecto entre ambos son las que irán formando el vínculo madre-hijo. Durante este período, la madre y el hijo deben permanecer en una relación íntima y en un contacto que les permitirá conocerse mutuamente.
El bebé está dotado de habilidades sensoriales y neuromotoras que le permiten identificarse con su madre, buscar sus ojos, reconocer su olor, manifestarle sus necesidades y esperar de ella una respuesta congruente para satisfacerlas.

La base de una buena educación y formación es una intensa y positiva relación madre-hijo desde el nacimiento.

Contacto madre-hijo

Los beneficios del contacto piel con piel:

  • Regulación de la temperatura corporal: Un recién nacido no sufre hipotermia sobre el cuerpo de su madre si antes se asegura que se seca bien y que el contacto piel con piel está siendo adecuado.
  • El olor y los reflejos del niño: sobre el cuerpo de la madre un bebé puede ejecutar de manera óptima todos sus reflejos, succión, búsqueda, agarre. El olor materno es la guía que le permite al niño encontrar el pecho.
  • Movimientos del niño: asociado a la los reflejos del bebé, él intenta “reptar” sobre el cuerpo de su madre para poder alcanzar el pecho, hace movimientos con sus piernas, dando “pataditas” a la madre en la zona abdominal, facilitando al útero su acomodación con todos los beneficios que esto supone para ella.
  • Buen inicio de la lactancia materna: si dejamos que el bebé solo sobre el abdomen de la madre, repte,  busque el pecho y realice la primera succión, se estaría garantizando o al menos contribuyendo a que se establezca la lactancia materna de forma óptima, ya que el bebé por si mismo realiza la succión al pecho, grabando ésta como la forma adecuada de succionar facilitando el agarre en las siguientes tomas. Además facilita la subida de la leche por el estimulo que ejerce el bebé sobre el pecho, quien a su vez se beneficia de las ventajas del calostro.
  • Reducción del estrés materno infantil: el parto supone un estrés para ambos, juntos piel con piel se disminuye satisfactoriamente;  la succión al pecho relaja al bebé y la madre secreta oxitocina que le proporciona bienestar. Además el hecho de tener a su hijo con ella le permite estar más tranquila mientras él o ella la contempla y la reconoce.
  • La alerta tranquila y la impronta: en las primeras dos horas posparto, el bebé se encuentra en estado de alerta tranquila o periodo sensitivo, está en la capacidad para reconocer a su madre, guiarse por el olor, dirigir la atención a sonidos que le resulten familiares como la voz de ella.
  • Menor llanto de los niños: el llanto es la forma que tiene el niño de “reclamar” volver con su madre, separado de ella es más propenso a presentar hipotermia.

¿Cuánto es aconsejable dejar el bebé sobre el cuerpo de la madre?

Se establece como un tiempo prudente entre 50 minutos o más, hasta 120 minutos aproximadamente. Un estudio arrojó que los bebés en contacto piel con piel de más de 50 minutos sin interrupción,  tenían 8 veces más probabilidad de realizar una toma espontánea al pecho materno, que si el tiempo era menor de 50 minutos. Muchos aconsejan directamente  los 120 minutos  para aprovechar las dos horas de alerta tranquila o alerta sensitiva que tiene el bebé en ese momento.

Si bien el vínculo madre-hijo puede ser permanente, es mucho más fuerte e importante durante el primer año de vida, y más o menos alrededor de los seis meses la madre debe mostrarse flexibles de tal manera que el niño se vaya percibiendo como alguien aparte, lo que significa un paso esencial hacia su independencia en un mundo donde se siente querido, comprendido y apoyado.

Fuentes: www.utilisima.comwww.peques.com.mxwww.parabebes.com