La importancia del contacto madre-hijo

El contacto de la madre con su hijo apenas nace es fundamental para un buen desarrollo del bebé; y de la mujer como madre también. Este vínculo será la base sobre la cual se desarrollarán las relaciones que establecerá el niño con las demás personas a lo largo de vida.

La relación madre-hijo comienza desde la gestación. Desde el momento en que la mujer se entera de que está embarazada cambia su percepción de ella misma, ya no se ve como una sólo persona pues dentro hay un nuevo ser que se está formando. En este paso, el intercambio tan fundamental entre la madre y su hijo es por medio de los movimientos del feto y las emocionantes pataditas; por su parte la madre le da pequeñas palmaditas al vientre, le habla a su hijo, le canta, piensa en él, se imagina como será y con quien tendrá parecido. Todas estas conductas, muchas inconscientes, son comunicativas y hacen que ambos se vayan conociendo.

Una vez que el bebé nace, el contacto corporal, el intercambio de miradas y sonrisas entre la madre y el bebé y todas las expresiones de afecto entre ambos son las que irán formando el vínculo madre-hijo. Durante este período, la madre y el hijo deben permanecer en una relación íntima y en un contacto que les permitirá conocerse mutuamente.
El bebé está dotado de habilidades sensoriales y neuromotoras que le permiten identificarse con su madre, buscar sus ojos, reconocer su olor, manifestarle sus necesidades y esperar de ella una respuesta congruente para satisfacerlas.

La base de una buena educación y formación es una intensa y positiva relación madre-hijo desde el nacimiento.

Contacto madre-hijo

Los beneficios del contacto piel con piel:

  • Regulación de la temperatura corporal: Un recién nacido no sufre hipotermia sobre el cuerpo de su madre si antes se asegura que se seca bien y que el contacto piel con piel está siendo adecuado.
  • El olor y los reflejos del niño: sobre el cuerpo de la madre un bebé puede ejecutar de manera óptima todos sus reflejos, succión, búsqueda, agarre. El olor materno es la guía que le permite al niño encontrar el pecho.
  • Movimientos del niño: asociado a la los reflejos del bebé, él intenta “reptar” sobre el cuerpo de su madre para poder alcanzar el pecho, hace movimientos con sus piernas, dando “pataditas” a la madre en la zona abdominal, facilitando al útero su acomodación con todos los beneficios que esto supone para ella.
  • Buen inicio de la lactancia materna: si dejamos que el bebé solo sobre el abdomen de la madre, repte,  busque el pecho y realice la primera succión, se estaría garantizando o al menos contribuyendo a que se establezca la lactancia materna de forma óptima, ya que el bebé por si mismo realiza la succión al pecho, grabando ésta como la forma adecuada de succionar facilitando el agarre en las siguientes tomas. Además facilita la subida de la leche por el estimulo que ejerce el bebé sobre el pecho, quien a su vez se beneficia de las ventajas del calostro.
  • Reducción del estrés materno infantil: el parto supone un estrés para ambos, juntos piel con piel se disminuye satisfactoriamente;  la succión al pecho relaja al bebé y la madre secreta oxitocina que le proporciona bienestar. Además el hecho de tener a su hijo con ella le permite estar más tranquila mientras él o ella la contempla y la reconoce.
  • La alerta tranquila y la impronta: en las primeras dos horas posparto, el bebé se encuentra en estado de alerta tranquila o periodo sensitivo, está en la capacidad para reconocer a su madre, guiarse por el olor, dirigir la atención a sonidos que le resulten familiares como la voz de ella.
  • Menor llanto de los niños: el llanto es la forma que tiene el niño de “reclamar” volver con su madre, separado de ella es más propenso a presentar hipotermia.

¿Cuánto es aconsejable dejar el bebé sobre el cuerpo de la madre?

Se establece como un tiempo prudente entre 50 minutos o más, hasta 120 minutos aproximadamente. Un estudio arrojó que los bebés en contacto piel con piel de más de 50 minutos sin interrupción,  tenían 8 veces más probabilidad de realizar una toma espontánea al pecho materno, que si el tiempo era menor de 50 minutos. Muchos aconsejan directamente  los 120 minutos  para aprovechar las dos horas de alerta tranquila o alerta sensitiva que tiene el bebé en ese momento.

Si bien el vínculo madre-hijo puede ser permanente, es mucho más fuerte e importante durante el primer año de vida, y más o menos alrededor de los seis meses la madre debe mostrarse flexibles de tal manera que el niño se vaya percibiendo como alguien aparte, lo que significa un paso esencial hacia su independencia en un mundo donde se siente querido, comprendido y apoyado.

Fuentes: www.utilisima.comwww.peques.com.mxwww.parabebes.com

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